1956: AQUILES NAZOA
El Viaje de Aquiles por Bolivia
Universo Infantil de Aquiles Nazoa, Credo a la Ternura por Ximena Aguirre
Opinión
Febrero 17, 2011
Se me antoja traer remembranzas añejas. Era el año de 1956, universitario, alojado en una pensión humilde en la calle Vergara 343 de Santiago de Chile. Notables exiliados habían sido protegidos también en ese hogar, José Antonio Arze, y Carlos Heinrich, piristas perseguidos.
Por entonces conocí a Pablo Neruda, senador y poeta, previo a la traición de González Videla quien lo persiguió por su “Yo Acuso”, en la primera fila, a la izquierda, segundo curul del Senado; salió al exilio perseguido, carente de nacionalidad.
Poco después presencié, en la plaza Bulnes, la recepción presidencial a la sublime Lucila Godoy. Gabriela entrada en años preguntó a Carlos Ibáñez del Campo por el Nobel Neptalí sin respuesta presidencial.
En ese año y en esa pensión, conviví con numerosos jóvenes venezolanos contrarios al presidente Pérez Jiménez, un vulgar dictador de media categoría; supe de sus tropelías por los debates entre los estudiantes de la Patria del Libertador.
Inicié la necesaria formación del pensamiento crítico y asumí la ideología de izquierda. Colaboré en la segunda campaña electoral de Salvador Allende, asistí a la concentración del 1 de mayo y desde entonces ya levantaba el puño izquierdo entonando La Internacional, logré relaciones inolvidables con la juventud comunista chilena cuyo objetivo supremo era trabajar la utopía, idealismo que conservo hasta el presente.
Sin saberlo, en ese mismo tiempo, encarcelado y expulsado de Venezuela, exiliado, fijo a su asiento en el avión y esposado, llegaba a La Paz un periodista, gran poeta, rebelde al sistema y soñador de un mundo de justicia social. Se llamaba Aquiles Nazoa, caraqueño. Yo lo comparo con Roberto Hinojosa por su parecido físico, su prosa y sus afanes idealistas. Vivió en el exilio boliviano más de dos años, pobremente, se llenó de Bolivia para siempre, pues nació en La Paz un hijo suyo y años después, en 1970, en un programa de televisión hizo una hermosa evocación de gratitud.
En 1956 y 1957, publicó importantes obras: “Cuentos Hispanoamericanos”, “Diez Poetas Bolivianos Contemporáneos”, “El Burro Flautista”. Los diez poetas seleccionados por Aquiles Nazoa fueron: Alcira Cardona, Jesús Lara, Yolanda Bedregal, Antonio Ávila Jiménez, Jorge Suárez, Jaime Canelas López, Óscar Alfaro, Óscar Cerruto y Fernando Calderón Lugones.
Retornó a Venezuela en marzo de 1958. Se le calificó como uno de los escritores más brillantes del siglo XX. Se dijo: “regresa sin odios ni rencores a continuar en la lucha contra la injusticia”.
He leído encantado el bello folleto, propiedad del Dr. Óscar Arze Quintanilla. La lectura de hermosas poesías en el alba dominical de un soleado amanecer, me ha llenado de profunda emoción y de íntima reflexión al descubrir la reservada belleza en el alma de muchos bolivianos cuya expresión sublime no es aún conocida en la intimidad de nuestro pueblo.
Mientras no se adorne de valores éticos y de lenguaje sublime, cualquier desafío ideológico renovador, la misma praxis revolucionaria será simplemente una buena intención política, jamás un salto cualitativo en pos del Nuevo Mundo Universal.
bajo La Matica / Hugo Andrade
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